Después de una jornada de ausencia (y creedme si os digo que no precisamente de relax...), volvemos con las pilas cargadas para comentar los últimos estilismos que nos han dejado las estrellas internacionales. En esta ocasión, el recorrido vendrá marcado por la presencia dominante de los colores blanco y negro, siendo (juntos o por separado) los protagonistas de estos looks:
Rara es la ocasión en que
Saoirse Ronan logra convencerme, pero tengo que reconocer que quiero con todas mis fuerzas que este look me guste. La intérprete de nacionalidad irlandesa se decantó por un diseño perteneciente a la colección Resort 2016 de
Lanvin, un vestido largo en color blanco nuclear que destaca por la caída a modo de volantes de sus mangas. Recogiendo la inspiración del
lookbook, Saoirse complementaba esta minimalista creación de Alber Elbaz con varias joyas de cuentas cristalinas y decadentes adornos florales, detalles que parecen trasladarnos a otra época junto con su maquillaje de base pálida y dramática sombra de ojos. Y quizás por el hecho de haber llevado esa inspiración digna de una película victoriana de fantasmas al límite no sé si estamos ante una genialidad o ante un gran desastre... Si lo llevara Cate Blanchett estaríamos hablando de perfección, pero en una chica de 21 años creo que el resultado termina por envejecerla demasiado.
Y de Londres nos trasladamos hasta Tokio, lugar donde la actriz
Amanda Seyfried ejercía como imagen de la firma Shiseido. Para la ocasión, la belleza estadounidense se enfundaba en un vestido de
Antonio Berardi Resort 2016, una propuesta que jugaba a reinterpretar la clásica silueta lápiz del vestido por debajo de la rodilla gracias a la inclusión de detalles asimétricos. Exceptuando la arruga que vemos en la zona del busto, lo cierto es que el vestido le sienta como un guante, aunque el color blanco nuclear es menos acertado que el azul del
lookbook, pues se pierden detalles como la abotonadura frontal que adorna todo el cuerpo. En cualquier caso, la actriz es pura luminosidad y su look de belleza, a cargo de la firma patrocinadora, nos muestra a una Amanda radiante que no veíamos desde hace mucho. Por cierto, encuentro la combinación entre el escote asimétrico y la melena ladeada tremendamente sofisticada.
Carey Mulligan continúa promocionando
Suffragette, película con la que podría optar a su primer Oscar, y anoche en Nueva York volvió a demostrar por qué la sobriedad siempre ha sido su mejor arma. Si nos paramos a pensarlo, lo cierto es que este vestido de
Alexander McQueen no aporta nada nuevo: falda fluida con tul en encaje, cuerpo ajustado palabra de honor con maxilazada en la zona del busto... De hecho, las arrugas del satén de seda de la parte superior hacen que mi opinión no sea demasiado buena. Pero claro, luego está la forma en que Carey lo lleva: sus salones en terciopelo con forma de bailarinas son un golpe maestro y la simplicidad de su look de belleza, protagonizado por un potente labial en rojo y una melena natural, es sencillamente impecable. Sinceramente, no me termina de vender el vestido, pero el estilismo en sí es un excelente de manual.
Los Hamptons eran el escenario escogido para la reaparición de
Emily Blunt tras unas semanas de ausencia, regalándonos otro de esos vestidos diferentes que tanto le gusta llevar (y que tanto debate suelen producir entre sus detractores y sus admiradores). Sin duda, este vestido de
J. Mendel Spring 2016 me parece una pieza bastante complicada de lucir, pero lo cierto es que la combinación entre el
top bandeau en negro y el escote estructurado con el detalle de las argollas metálicas termina por convertirse en un tándem ganador. Quizás el corte holgado de la falda no sea el más favorecedor del mundo, pero la pulcritud de sus complementos, reducidos a unas sandalias bicolor, y el vanguardismo de su look de belleza con una sencilla coleta suponen un gran esfuerzo por llevar el estilismo a buen puerto. Qué os parece, ¿es un sí o un no?
También en los Hamptons y vistiendo de blanco y negro veíamos a
Olivia Wilde, aunque el conjunto bicolor de la neoyorquina resultaba una apuesta sumamente divertida gracias a los motivos de su falda. El conjunto, firmado por
Dolce & Gabbana, pertenece a esa colección Fall 2015 de la casa italiana que tanto me gustó, una colección dedicada a las madres y protagonizada en gran parte por los dibujos infantiles. Si bien es cierto que me gustaría que alguien se atreviese a lucir este tipo de faldas con partes superiores que no sean de encaje y transparencias, la verdad es que yo lo puedo perdonar todo porque solamente tengo ojos para la falda. Y ella está tan radiante como siempre.
Y cerramos nuestro repaso donde lo empezamos, en la ciudad de Londres, pues ayer se celebró la fiesta inaugural de la última exposición de Chanel:
Mademoiselle Privé. Siendo ella una incondicional de los diseños de Karl Lagerfeld para
Chanel,
Julianne Moore se decantó por un conjunto de vestido por encima de la rodilla y chaquetilla torera que recoge el clásico
tweed de Coco Chanel, aunque bajo la apariencia de lujo y brillos que tanto le gusta al káiser de la moda. Probablemente no hace falta que lo diga, pero los zapatos son el gran problema del estilismo, pues esos botines con lazada en negro terminan por resultar demasiado pesados en relación a la majestuosa elegancia que protagoniza este look. ¿Le podemos perdonar la elección de calzado a Julianne?
Bueno, hasta aquí llega nuestro repaso de los estilismos más destacados a lo largo de estos últimos días. Personalmente, encuentro complicado quedarme con uno, más que nada porque todavía no he decidido qué me parece el look de Saoirse... ¿Y tú, con quién te quedas? ¿Cuál de estas propuestas te gustaría tener en tu armario?
O.