jueves, 9 de abril de 2015

Ronda de looks con Freida Pinto, Hilary Swank, Sophia Bush y Vanessa Hudgens


Después de unas cuantas jornadas en las que la alfombra roja ha estado más calmada que de costumbre, parece que volvemos al nivel de eventos habitual que caracteriza la agenda de las famosas.

Esta misma semana nos esperan citas como la Gala amfAR de Sao Paulo o los MTV Movie Awards, pero de momento nos contentamos con estos cuatro estilismos que hemos podido ver en varios eventos promocionales:


Hacía tiempo que no veíamos a Freida Pinto posando ante las cámaras, pero es innegable que la actriz de origen indio ha regresado por todo lo alto. Así de guapa la veíamos en la proyección de la película Desert Dancer, luciendo una de las siempre sofisticadas creaciones del couturier libanés Elie Saab. Pese a ser un "simple" vestido por la rodilla en línea A, este diseño no tiene nada que envidiar a ningún vestido en largo, pues elegantes detalles como la manga larga y la parte superior a base de encaje o las preciosistas aplicaciones florales que adornan el cuerpo lo convierten en una elección imposible de mejorar. Por otra parte, está claro que la actriz ha sabido aprovechar su tono de piel, creando un contraste sublime con el bonito color azul del vestido. Los complementos y el look de belleza se decantan por la sencillez, cediendo así al vestido (y a la actriz) el protagonismo que merecen.


Tampoco defraudó Hilary Swank en la fiesta organizada anoche por la revista The Hollywood Reporter. Para la ocasión, la dos veces ganadora del Oscar supo acertar con este minivestido nada convencional de la firma italiana Giambattista Valli, perteneciente a su colección Spring 2015. Sin duda, lo que más nos gusta es la originalidad que desprende el diseño, gracias a la sofisticada combinación de paneles de organza junto con otros de jacquard con motivos florales. Además, detalles como la semitransparencia del panel central o las aplicaciones florales en relieve del panel inferior en blanco ayudan a crear un contraste de texturas más que interesante. De nuevo, los discretos complementos y el luminoso look de belleza cedían todo el protagonismo al vestido.


No hay día en que no veamos un vestido corto en color negro, pero, puestos a apostar por este color, nos gustan los estilismos con cierto toque dramático. Es el caso del último look de Sophia Bush, quien decidió vestirse de femme fatale moderna para asistir a un evento promocional de la marca Samsung. El diseño, perteneciente a la firma Elizabeth & James (la línea juvenil de las Olsen), dista mucho de ser el típico LBD gracias a la inspiración masculina tipo esmoquin que vemos en la parte superior, aunque quizás lo más sorprendente sea el efecto troquelado de la falda semitransparente. Eso sí, el look de belleza se convierte en nuestro elemento favorito, gracias a un sutil maquillaje de inspiración vamp y un sobrio recogido hacia atrás.


Cerramos nuestro repaso particular con el único estilismo en largo de la jornada, protagonizado por la joven actriz Vanessa Hudgens. Lejos ya de su cándido papel de chica Disney, la intérprete supo estar a la altura en esta fiesta de presentación del musical Gigi, que supone su primera participación en Broadway. Acaparando todos los flashes, Vanessa lució un vestido de corte ball gown de Alice + Olivia que destaca por sus exquisitos motivos de inspiración floral y geométrica, protagonizados por una gama de colores más oscura de lo habitual. Aunque bien es cierto que la gama cromática puede parecer bastante oscura, me encanta que el habitual romanticismo de este tipo de vestidos se haya sacrificado en favor de una mayor teatralidad, aspecto que se ve reflejado también en la sobreaccesorizacion de los anillos y en el contrastado maquillaje de la actriz. Uno de los mejores estilismos que recuerdo en ella hasta la fecha.

Bueno, ¿qué os han parecido estos cuatro looks? ¿Cuál de ellos es vuestro favorito? Aunque la cosa está difícil, yo creo que me decanto en favor de Freida Pinto.

O.

miércoles, 8 de abril de 2015

Lily James sigue derrochando estilo, esta vez en Tokio


¡¡Quién nos iba a decir hace apenas un par de meses que la nueva película de Cenicienta nos iba a traer tantas alegrías!! Después de comentar el espectacular vestuario del filme y todos los eventos promocionales de la película, parece que todavía quedaba algún que otro evento dentro del recorrido de éxitos mundiales que está teniendo esta maravillosa adaptación de Kenneth Branagh.

En esta ocasión, la protagonista del largometraje se desplazaba hasta Tokio, donde hemos podido verla tanto en una première, que se ha celebrado hace apenas un par de horas, como en un photocall ante la prensa. ¿Nos acompañas a comentar sus estilismos?


Aunque considero que el primer estilismo que nos dejó Lily James en esta promoción es insuperable, puede que este look sea, junto con el Balenciaga azul que lució en Londres, el que más se acerca a ese nivel de perfección. Y no es de extrañar, porque Lily volvió a confiar en uno de los siempre elegantes y femeninos vestidos del couturier libanés Elie Saab. Cual princesa salida de las páginas de un cuento, la británica nos conquistaba de nuevo gracias a este impresionante diseño de la colección Alta Costura Spring 2015, que destaca por su precioso color rosa empolvado y su impecable confección a base de capas de tul cuajadas con paillettes. Veamos algunos detalles más de cerca:


La cola del vestido es sencillamente espectacular, justo al nivel que esperamos en este tipo de eventos. Por otra parte, aunque la sombra de ojos en tonos tierra no es demasiado favorecedora si la vemos de cerca, lo cierto es que cumple su objetivo en las fotos que captan a la actriz de cuerpo entero. Tanto su melena suelta como su maquillaje son mejorables, por lo que sigo prefiriendo el primer look que llevó en la promoción, pero eso no impide reconocer la elegancia digna de una princesa que desprende este estilismo.

Veamos ahora el look que lució la actriz en el photocall de tarde:


Pese a que nos encontremos ante un estilismo mucho más simple que en la première, considero que el resultado sigue siendo magnífico. En esta ocasión, Lily apostaba por un minivestido de la firma Valentino, perteneciente a su colección Pre-Fall 2015. Sin duda, este vestido se aleja mucho más de su faceta como princesa de Disney, pero nos encanta que la actriz nos regale momentos juveniles en este tipo de eventos más informales. ¿Lo mejor? El fantástico estampado del vestido, protagonizado por estrellas y otros tipos de cuerpos celestes. Decidió combinar el diseño con unos zapatos con pulsera en dorado de Christian Louboutin y un look de belleza mucho más favorecedor del que ha lucido en el estreno.

¿Os han gustado los últimos looks de Lily James tanto como a mí? ¿Con qué estilismo de la promoción creéis que debería colarse entre las mejor vestidas del año (que lo estará, ya os lo digo yo...)? ¡Espero vuestras opiniones!

O.

martes, 7 de abril de 2015

La elegancia hecha arte: La exposición parisina sobre Jeanne Lanvin


Como sabréis, hace un par de semanas estuve en París y os prometí contaros alguna que otra cosa sobre las exposiciones que había visitado. Teniendo en cuenta que era un viaje pensado para conocer la arquitectura y los museos parisinos, no tuve demasiado tiempo para dedicarle a la moda, aunque tenía claro que había una exposición que no me podía perder: la de Jeanne Lanvin.

Junto con Alexander McQueen, ella es sin duda mi diseñadora favorita, pues la considero el mayor exponente de la moda francesa del pasado siglo. Ni Chanel, ni Dior... yo soy de Lanvin, y a mucha honra. Así que cuando me enteré de que había una exposición suya en el Palais Galliera, me faltó tiempo para ir a visitarla. A continuación, espero daros a conocer un poco más la obra de esta diseñadora:


Jeanne Lanvin (1867-1946) fue la fundadora de la casa de moda francesa más antigua que todavía hoy sigue en activo. Como ocurriría posteriormente con la gran Coco Chanel, Lanvin empezó su carrera en la década de 1880 como sombrerera, trabajando para tiendas como Madame Félix o Cordeau (firma para la cual trabajó durante un tiempo en Barcelona). Estableció su taller de moda en 1885, abriendo su primera tienda en 1889 y trasladándola en 1893 a la conocida zona parisina de St. Honoré. Esa boutique sigue abierta a día de hoy y yo también tuve el placer de visitarla un par de días después de la exposición.

Una de las cosas más características de esta firma es su logotipo, diseñado por Paul Iribe, pues encierra una parte importante de su historia. Madame Lanvin se lanzó a diseñar ropa infantil en 1908, motivada por los buenos comentarios que recibían los vestidos que diseñaba para su hija Marguerite. Su primera colección supuso tal éxito que pronto comenzaría a diseñar ropa femenina, masculina y nupcial. Además, el imperio Lanvin se expandió por otros sectores como la perfumería, la decoración o la peletería. Lanvin no era una firma de moda, era un estilo de vida basado en la exclusividad.


Aunque en el interior del museo no se podían hacer fotos, he buscado por Internet algunas imágenes que me ayuden a comentar el contenido de la exposición. En esta, se aprecia a la perfección una de las mejores cosas de su montaje: los maniquíes parecían estar en movimiento, con unas posturas suficientemente dramáticas y dinámicas para no desmerecer en nada a las creaciones de esta histórica maestra de la aguja. En general, me pareció una exposición muy bien montada, destacando la iluminación que, sin ser perjudicial para la conservación de los vestidos, permitía observar perfectamente las piezas. Estuve en otros museos como el Louvre o el de Cluny, pero en ninguno vi un tratamiento tan cuidadoso y bien conseguido respecto a las piezas artísticas allí expuestas.


Debemos tener en cuenta que Jeanne Lanvin era una mujer extremadamente culta, y por ello encontramos fuentes tan diversas en su obra como los diarios de viaje, las muestras de tejidos étnicos o obras de escultura y pintura. Quizás el caso más significativo lo encontremos en el ámbito del color. Pese a que el negro tuvo un papel muy importante en sus colecciones, pues ella siempre fue una mujer discreta, llegó a fundar su propio taller de tinción en Nanterre, donde elaboraba algunos colores "secretos" inventados por ella misma.

Entre muchos pigmentos como el rosa Polignac (llamado así en honor a su hija, que obtuvo este apellido por matrimonio) o el verde Velasquez, destaca el azul Lanvin, uno de sus colores favoritos y que todavía hoy recibe el apellido de la diseñadora como nombre. ¿Su fuente de inspiración? Se especula que podría tratarse de una influencia obtenida de las pinturas de Fra Angelico, cuyo color azul ultramar obtenido mediante el mineral del lapislázuli compite en profundidad y en sofisticación con la tonalidad usada por la diseñadora.


Como ya se ha dicho, hablar de Lanvin es hablar de exquisitez. Al lado de prendas tremendamente vanguardistas y minimalistas, encontramos creaciones de la couturier donde se hace evidente la inspiración Art Decó. Así pues, no debe extrañarnos encontrar diseños que aparecen cuajados de preciosistas aplicaciones, desde cuentas cristalinas y paillettes hasta nácares y perlas incrustadas. Este es uno de los motivos por los que merece la pena ver la exposición en persona, pues solamente así se aprecia el elaborado trabajo a mano de todas y cada una de estas piezas.


Por otra parte, el virtuosismo técnico de Jeanne Lanvin también resulta evidente en aspectos como el dominio de los tipos de silueta más diversos o el uso impecable que hace de cualquier tipo de tejido. Dignos de ser llamados Alta Costura, sus diseños presentan desde complicadas y actualizadas siluetas basadas en la moda del siglo XVIII (destacadas por su busto entallado, su cintura baja y el volumen de sus faldas) hasta siluetas tubulares y extremadamente decoradas que nos recuerdan a los años veinte. Y, si a ello les sumamos los impecables bordados y detalles incrustrados, está claro que hablamos de auténticas obras de arte.


Sobre estas líneas, aparecen fotografiadas dos de mis piezas favoritas de esta exposición. Con la boca abierta me quedé al ver el primer diseño, una pieza confeccionada para una exposición de moda donde se aprecia mejor que en ninguna otra la moda en su máxima expresión como arte. Prueba de ello es también el segundo diseño, un vestido de fiesta que podemos contemplar también en un retrato de su propietaria. Como podéis observar, Lanvin era toda una artista y por ello podemos hablar de aspectos como sentido del volumen, composición o color en la mayor parte de sus vestidos. Algunos de ellos estaban expuestos con tanto acierto que parecían cuerpos de esculturas clásicas cuyos pliegues nada tienen que envidiar al mármol.

Para concluir esta entrada, os incluyo unas imágenes más personales sobre cómo viví esta exposición:


En la primera fotografía, aparezco junto a uno de los múltiples anuncios que promocionan esta increíble exposición a lo largo de la ciudad (no juzguéis mucho mi look, que ahí ya llevaba acumulados varios días de cansancio...). Luego, yo y la compañera de clase que me acompañó a la exposición disfrutamos de un merecido momento de relax. Podéis ver también el catálogo de bolsillo de la exposición que decidí comprarme, un librito que merece mucho la pena. Me gustaría destacar que la chica que me acompañó al museo, una "neófita" en esto del mundo de la moda, quedó encantada con la exposición y que los diseños de Lanvin le parecieron muy actuales. Madame Lanvin hubiera quedado encantada con su cumplido.

Por último, debo admitir que no pude resistirme a pasar por la boutique de Lanvin que hay en St. Honoré... y, obviamente, ¡no iba a salir con las manos vacías! Siendo yo un devoto de los pañuelos, no pude resistirme a este echarpe ("pañuelo de cuello") en negro y azul Lanvin, dos de los colores favoritos de la diseñadora. Mi pequeña fortuna me costó, pero es una de esas cosas que para mí no tienen precio y que se une en mi armario de tesoros fashionistas a mi pañuelo de Alexander McQueen (que llevo en la primera foto, aunque no se vea mucho).


Sin duda, una exposición muy recomendable, organizada por la experta mano del director creativo de la firma Lanvin en la actualidad, el israelí Alber Elbaz. De hecho, la firma pasó por malos momentos tras la muerte de Lanvin, pero Elbaz logró reflotar la firma en 2001 y por ello sigue siendo una casa francesa de referencia a día de hoy. Como el mismo dice, la clave está en unir lo bello con lo moderno.

¿Os ha gustado la exposición? ¿Iríais a verla? ¿Qué diseñador os gustaría conocer más a fondo? ¡¡Espero vuestros comentarios!!

O.

sábado, 4 de abril de 2015

Así se llevan los abrigos de entretiempo, by Olivia Palermo


Aunque estamos aprovechando estos días de vacaciones para descansar un poco y avanzar nuestros quehaceres académicos, nos mantenemos atentos a la llegada de nuevos estilismos desde el panorama nacional e internacional. Además, estoy preparando una serie de entradas relacionadas con exposiciones e Historia de la Moda que espero que os gusten.

En esta ocasión, nos desplazamos hasta la ciudad china de Chengdú, donde una de nuestras fashionistas favoritas asistía a la inauguración de una tienda de moda:


Hacía tiempo que no veíamos a Olivia Palermo por el blog, pero estilismos como este nos recuerdan que es muy difícil rivalizar con la reina del street style. La socialité neoyorquina, quien se deja ver mucho menos últimamente de lo que nos gustaría (quizás esté ocupada disfrutando de su nueva vida de casada, ya me entendéis...), posaba así de guapa en la inauguración de una tienda perteneciente a la conocida firma Max&Co. Para la ocasión, Olivia se enfundaba en un original abrigo de entretiempo tipo trench que destaca por su sorprendente parte superior a modo de capa, con las mangas cayendo por los lados, y por la siempre sofisticada doble abotonadura. Además, es innegable que la falda lápiz le sienta de un modo increíblemente favorecedor.

Pese a que es conocida por ser la reina de la sobreaccesorización (o quizás la princesa, porque Sarah Jessica Parker es muy Sarah Jessica Parker), Olivia ha optado en esta ocasión por mantener unos complementos sencillos que respetan la estética depurada del look. Por otra parte, su radiante maquillaje y su informal coleta hacia atrás ayudan a crear un beauty look casual totalmente ideal para este tipo de evento.

Aunque parece que el calor ha llegado a la mayor parte de España, puede que todavía nos queden por delante algunas semanas con un tiempo fresco más primaveral, así que tomad nota de este look de 10 que nos ha dejado Olivia Palermo sobre cómo defender un buen abrigo de entretiempo. ¿Os gusta el estilismo tanto como a mí? ¡Feliz fin de semana!

O.

jueves, 2 de abril de 2015

Bibbidi Bobbidi Boo: así viste la "Cenicienta" de Kenneth Branagh


Érase una vez una película hecha con esmero que respetaba el espíritu de los clásicos animados de Disney... Así podríamos definir el nuevo filme de Cenicienta que tuve el placer de ver ayer mismo, una película que en nada desmerece a la versión de Perrault sobre este cuento popular. Y no era tarea fácil, pues estamos hablando de la reelaboración de una de las películas animadas más emblemáticas de Disney.

De todos los aspectos reseñables, que abarcan desde el increíble reparto actoral hasta la no menos acertada banda sonora, nuestro propósito es comentar el vestuario "de cuento" (y nunca mejor dicho) a cargo de la tres veces oscarizada Sandy Powell. Y esto pinta tan bien que quizás vaya de camino hacia su cuarto Academy Award:


Y no podíamos comenzar nuestro análisis con otro vestido que no fuera el icónico ball gown en color azul que el hada madrina realiza para que la Cenicienta pueda ir al baile. Sin duda, Lily James aparece tremendamente favorecida con este voluminoso vestido en color azul, cuya mayor modificación respecto al original en versión animada consta de unos adornos en forma de mariposa que adornan la línea del escote. Si el vestido ya es toda una preciosidad en estas imágenes, lo cierto es que luce muchísimo más visto en movimiento, pues ya en el boceto se aprecia un exquisito degradado de colores en tonalidades lavanda, turquesa y azul pálido, que tiñen de belleza las doce capas de tul que conforman la falda. No podían faltar tampoco los zapatos de cristal, también adornados con sendas mariposas.


Si el vestido azul nos recuerda al clásico de Disney, algo muy distinto ocurre con el vestido de novia, pues Sandy Powell ha creado un diseño que, sin perder ni un ápice de la dulzura y del toque principesco que caracterizan al filme, presenta una imagen de princesa mucho más actual. ¿Quién dijo que hay que casarse de blanco? No es necesario, mucho menos si cuentas con un vestido tan espectacular como este diseño en color crudo con unos coloristas bordados florales y una elegante manga larga que mantiene la candidez y la ingenuidad (incluso, en ocasiones, ignorancia) del personaje de Cenicienta. Todo un acierto.


Toda princesa necesita a su príncipe azul (y viceversa, porque las princesas Disney son cada vez más independientes, y eso nos gusta), así que no podía faltar un apuesto Richard Madden en el papel del Príncipe Kit. Quizás sus atuendos no figuren entre las piezas más llamativas de la película, pero sus estilismos también están cuidados hasta el más mínimo detalle, gustándonos especialmente las diversas levitas con bordados de motivos vegetales que luce a lo largo del filme. Sin duda, la inspiración fundamental de Powell para estas piezas se encuentra en la indumentaria militar y cortesana del siglo XVIII, como vemos en el cuello cerrado y en el tipo de abotonadura.


Mi personaje favorito de este cuento siempre ha sido el hada madrina, así que os imaginaréis mi emoción al averiguar que la maravillosa Helena Bonham Carter sería la encargada de interpretar este papel. Con mucha gracia y algunos despistes de por medio, quedé gratamente sorprendido con un hada vestida à la María Antonieta que lucía el que quizás sea el vestido más vistoso de toda la película. Para confeccionar esta pieza, Powell necesitó 125 metros de tela, 400 luces LED, miles de cristales de Swarovski... y muchas horas de trabajo. La pomposidad de la voluminosa falda y los distintos adornos con bordados, destacando la gorguera de la parte posterior del cuello, nos regalan un estilismo nada discreto para un hada que es de todo menos sencilla.


Sin embargo, el mayor esfuerzo (y con diferencia) en el diseño de vestuario lo encontramos en las piezas que luce la malvada Lady Tremaine, una madrastra de cuento reinventada cual malvada fashionista (como Meryl Streep en El diablo viste de Prada pero en versión Disney). Si os digo la verdad, este personaje nunca me había despertado especial interés, pero la interpretación de Cate Blanchett le da un giro muy interesante. Además, ya os comentaba que las piezas de vestuario más complicadas las encontramos en su armario, pues mezclan de un modo inesperado la característica inspiración de cuento de hadas con la estética de la mujer elegante y sublime de los años 40 y 50. ¿No os recuerda la falda de este vestido a los diseños de Christian Dior? ¿Y qué me decís del cuello casi escultórico de este diseño?


Indudablemente, el vestuario de la madrastra es el más cuidado de la película, mostrándose en muchos de los diseños que luce una nada sencilla combinación entre las siluetas historicistas de los siglos XVIII y XIX junto con una elegancia que parece inspirada en las actrices del Old Hollywood. Vestir a Cate siempre es un privilegio y creo que su unión con el vestuario de Sandy Powell ha dado lugar a una de mis villanas favoritas de cuento (y del cine en general) desde ya. Exquisitamente sobreactuada y glamurosamente vestida, como debe ser.

Bien distinto es el caso de las hermanastras, con Sophie McShera y Holliday Grainger dando vida a las siempre odiosas (y estúpidas) Drizella y Anastacia. Como dijo la propia Powell, sus vestidos están hechos "para que parezcan feos, barrocos y exagerados", algo que sin duda ha conseguido. Desde luego, su volátil y malicioso carácter ha encontrado el reflejo perfecto en unas telas con estampado floral de inspiración dieciochesca que reciben su perfecta réplica mediante un contrastado maquillaje y unos complementos nada discretos.


Además, es evidente que la moda tiene una presencia más que significativa como asunto secundario en la película. Así pues, vemos a Cenicienta ayudando a vestirse a sus déspotas hermanastras, ajustando sus miriñaques y atando sus corsés cuando llega la hora de arreglarse para el baile. No falta tampoco una escena de compras en el pueblo. Eso sí, la pomposidad y el barroquismo (también el kitsch, diría yo) llegan a su máximo exponente durante el baile en palacio, con una Cate Blanchett elegantísima, dos hermanastras que parecen haberse escapado de un escaparate del Desigual del siglo XVIII (o de Pimkie, en su defecto) e incluso alguna que otra princesa tocada con mantilla.

No sé si ya habréis ido a ver la película, pero os la recomiendo muy encarecidamente en todos los sentidos. El mayor mérito de Sandy Powell radica en la capacidad de acompañar unas magníficas actuaciones con un vestuario que capta la dimensión psicológica de los personajes, respetando la estética de cuento pero sin abandonar una inspiración que lo hace tremendamente moderno. Un mérito que bien podría colocar una cuarta estatuilla en su estantería, ¿no os parece?

O.